En Argentina se diagnostican más de 130.000 nuevos casos de cáncer cada año, una cifra que ubica al país entre los de mayor incidencia de América Latina. Sin embargo, los especialistas coinciden en que cuatro de cada 10 casos podrían evitarse si se redujeran factores de riesgo vinculados al estilo de vida y se fortaleciera la detección temprana.
El tabaquismo, la mala alimentación, el sedentarismo y el consumo de alcohol explican una parte significativa de los diagnósticos. Frente a este escenario, la prevención aparece como la herramienta más efectiva: adoptar hábitos saludables y sostener controles médicos regulares permite detectar tumores en etapas iniciales, cuando los tratamientos son menos agresivos y las posibilidades de éxito alcanzan hasta el 90% en algunos tipos de cáncer, como el de mama o el de colon.
“Cuando el cáncer se detecta a tiempo, el tratamiento suele ser más simple, mejor tolerado y más efectivo. No es lo mismo tratar una lesión pequeña que una enfermedad avanzada. Llegar temprano marca una diferencia muy grande en la evolución del cuadro”, explicó Claudio Martin, presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica.
Los tumores más frecuentes
Casi la mitad de los diagnósticos oncológicos del país se concentran en cuatro tipos de cáncer. En las mujeres, el más frecuente es el de mama, con más de 22.000 casos anuales. Le siguen el cáncer de colon y el de pulmón. En los hombres, el tumor más diagnosticado es el de próstata, con más de 11.600 nuevos casos por año.
A pesar de su alta prevalencia, muchos de estos cánceres cuentan con métodos de detección eficaces. El cáncer de colon es uno de los ejemplos más claros: estudios como la colonoscopía o el test de sangre oculta en materia fecal permiten identificar pólipos y tratarlos antes de que evolucionen hacia formas más graves. En estos casos, la prevención y la detección temprana resultan determinantes.
Avances en los tratamientos
En paralelo, el abordaje del cáncer experimentó cambios profundos en los últimos años. La incorporación de terapias más específicas, como la inmunoterapia, permitió avanzar hacia tratamientos dirigidos que actúan de manera más precisa sobre las células tumorales y afectan en menor medida a los tejidos sanos.
Estos avances no solo mejoraron la sobrevida de los pacientes, sino que también posibilitan transitar la enfermedad con una mejor calidad de vida. “Es fundamental perder el miedo al chequeo médico. Hoy más de la mitad de las personas superan la enfermedad y otras logran convivir con ella gracias al progreso científico”, señaló la doctora Gabriela Bugarin, directora médica de Oncología de MSD Argentina.
El impacto del estilo de vida
Los especialistas advierten que el estilo de vida de la población argentina tiene un peso significativo en la incidencia del cáncer. El país registra uno de los porcentajes más altos de la región de casos asociados a la obesidad y al consumo de alcohol. Además, una proporción relevante de tumores está vinculada a infecciones prevenibles, como el virus del papiloma humano o la hepatitis B, para las cuales existen vacunas gratuitas incluidas en el Calendario Nacional.
Las proyecciones indican que, si no se modifican las conductas actuales, la incidencia del cáncer podría aumentar más del 50% hacia 2035. Frente a este panorama, los profesionales insisten en no esperar la aparición de síntomas para consultar, ya que en sus etapas iniciales la mayoría de los tumores no generan dolor.
“El mensaje es claro: informarse con fuentes confiables, mantener hábitos saludables y realizar controles médicos de manera regular. La detección temprana sigue siendo la mejor herramienta para cambiar el pronóstico”, concluyó el doctor Martin.